PENSAMIENTOS EN EL SÓTANO
La pelota cayó al sótano por un cristal roto.
Una niña de catorce años, la hija del conserje, bajó a buscarla cojeando. Un
tranvía le había cortado una pierna a la pobrecita, y se ponía muy contenta
cuando podía hacer algún favor a alguien.
El sótano estaba en penumbra, pero se dio cuenta de que en un rincón se había
movido algo.
—¡Gatito! —dijo la niña de pata de palo— ¿Qué haces tú aquí?
Cogió la pelota y salió del sótano lo más rápido posible.
La rata vieja, fea y maloliente —la habían tomado a ella por un
gato— quedó
asombrada. Nunca le había hablado nadie así.
Ahora, por vez primera, pensó que todo habría ido diferente si ella hubiera
nacido
gato.
Es más —¡cómo somos tan insaciables! — enseguida empezó a hacerse
ilusiones. ¿Y si ella hubiera nacido niña de pata de palo?
Pero esto era demasiado bonito y no se atrevió ni a imaginarlo.




















