En un día soleado, nos citamos en el Museo del Romanticismo para visitarlo y dar por cerrado el mes de marzo.
Empezamos dando una vuelta por el jardín, precioso y tranquilo para charlar, tomar un café, incluso en otra ocasión, una comida, por qué no.
El museo ocupa el antiguo palacio del Marqués de Matallana, edificio de trazas clasicistas de Manuel Rodríguez García, quien se encargó de su construcción en 1776.
Temporalmente acoge una exposición dedicada a la moda romántica.
Balenciaga, Pertegaz, Pedro Rodríguez o Bibian
Blue, entre muchas otras figuras y casas destacadas de la moda del siglo XX y
XXI, inundan las salas a través de diseños que reinterpretan la moda
romántica.
Durante tres meses, las estancias acogerán modelos en diálogo con las colecciones y las fuentes visuales
decimonónicas, que siguen influyendo el diseño de la moda contemporánea.
El romanticismo, movimiento artístico y literario que se
implantó en Europa a principios del siglo XIX, era una nueva manera de sentir y entender la vida, definida, entre
otras, por las ideas de contradicción e inestabilidad.

En España, el romanticismo se extendió
aproximadamente durante el reinado de Isabel II.
Conserva una importante colección de objetos históricos y
artísticos centrada en la vida cotidiana y las costumbres del siglo XIX,
con especial atención a la corriente estética del Romanticismo.
El comedor, lugar de encuentro por excelencia, donde la familia se reunía en el momento de la cena, ahora se "viste" con unos preciosos modelos.Las prendas se distribuyen en distintas estancias
del museo, integradas en los ambientes domésticos que recrean la vida burguesa
del siglo XIX.
Así, muestra sobre cómo era la vida cotidiana de una determinada
clase social: sus ideas, gustos, tendencias artísticas, creencias, educación y ocio, entre otros.

Miniaturas, fotografías, libros, mobiliario, artes decorativas,
estampas, dibujos, juguetes… Todo está presente durante el recorrido.
El museo se concibió no como una mera exposición de
objetos, sino con la intención de que mediante la recreación del ambiente, el
visitante se sintiera transportado a la época romántica, llegando a adquirir
gran renombre precisamente por la fidelidad, exactitud y autenticidad con que
presentaba ese ambiente decimonónico, y por su carácter íntimo y recoleto,
El recorrido concluye con una sala dedicada al
modista Pedro Rodríguez, donde se presentan trajes y figurines que
muestran su interés por las formas románticas y su reinterpretación desde la
alta costura del siglo XX.

Y con un momento de charla y relax en el precioso saloncito de té, dimos por finalizada la visita al museo.
La mañana soleada se prestaba para dar un paseo sin prisa hasta "La Hortensia" el restaurante donde teníamos reserva para comer un más que abundante menú asturiano.
Y sin prisa, para bajar la comida, enfilamos Fuencarral buscando un lugar tranquilo y agradable donde tomar el café y hacer la tertulia. El elegido fue Delik, y en él cumplimos con la obligada reunión, leímos, comentamos, y planificamos próximas fechas.
Y con todos los deberes hechos, y antes de despedirnos hicimos un alto en el camino para ver el oratorio de la Virgen de la Soledad y así dimos por terminado el día cultural de TAF.