(3 de
octubre de 2012 - 7 de enero de 2013)
El Museo Reina Sofía de Madrid presenta una de las exposiciones más
importantes de la temporada.
Con el título "Encuentros en los años
30" aborda esta década del siglo XX, un periodo turbulento en el que el
arte y el poder se aliaron y confrontaron y que, a muchos niveles, resulta
clave para entender nuestro propio presente. Cuenta lo sucedido en el mundo en
esta época tan conflictiva y cómo se enfrentó el arte a esta realidad.
La
exposición plantea que la producción artística de esta época, marcada tanto por
un creciente clima de violencia política como por la aparición de importantes
innovaciones tecnológicas, especialmente en el ámbito de la comunicación y de
los transportes, no sólo debe concebirse como una extensión inercial de las
vanguardias de las dos décadas anteriores y/o en su relación, especialmente
conflictiva, con las narrativas propagandísticas, sino también como un momento
en el que se cuestiona y reformula la modernidad en el que comenzaron a
generarse ideas y objetos que desafiaban los límites entre disciplinas, medios
y naciones.
Compuesta por más de cuatrocientas
obras, que ocupan una superficie de 2.000 m2 en dos plantas del Museo, esta
exposición propone, por primera vez, una mirada en 'episodios' a la década de
los años 30 y que se estructura en seis secciones: Realismos, Arte Abstracto;
Exposiciones Internacionales; Surrealismo, Fotografía, cine y carteles; España,
Segunda República, Guerra Civil y Exilio.
Esta muestra supone una ocasión única para ver varias piezas que por primera vez visitan España, en el marco de una exposición que pretende presentar este convulso y apasionante período, no sólo desde las narrativas propagandísticas, sino también desde la manera en la que artistas como Picasso, Joan Miró, Yves Tanguy, Moholy-Nagy, Man Ray, Max Beckmann, Robert Delaunay, André Masson, Piet Mondrian o Wassily Kandinsky, tuvieron que trazar su propio camino en un ambiente de creciente violencia.
A continuación, la abstracción, como forma de investigación creativa transformó el movimiento. Joaquín Torres García es un claro ejemplo de ello, con sus declaraciones manifiesto y su Escuela Taller de Artes Plásticas. En esta sección, tampoco faltan artistas como Klee, Baumeister, Kandinsky, Calder y sus móviles, Mondrian o Hans Arp.
Y en medio de la década de los 30 surge la expansión del surrealismo. La sección se articula a partir de las exposiciones internacionales surrealistas que tuvieron lugar a lo largo de la década: Tenerife (1935); Londres (1936); París (1937) y México (1940), en las que se mezclaron nombres de reconocidos artistas del momento, como Miró,Picasso o Ernst.
La muestra propone una reflexión crítica en torno al uso que estos artistas hicieron de los medios de comunicación de masas y explora las tensiones y relaciones que mantuvieron con los contextos -políticos, culturales, institucionales- en los que trabajaron.
Abordando
la noción de encuentro desde una óptica temática, la exposición analiza el
papel que en la creación artística de los años treinta desempeñaron los
desplazamientos simbólicos y geográficos que, de forma voluntaria o forzada,
realizaron los artistas de la época. Tratando de mostrar cómo a partir de
dichos desplazamientos se empezaron a repensar los postulados estéticos
heredados de las vanguardias y a desarrollar estrategias discursivas y
narrativas que han perdurado hasta la actualidad.
La muestra propone una reflexión crítica en torno al uso que estos artistas hicieron de los medios de comunicación de masas y explora las tensiones y relaciones que mantuvieron con los contextos -políticos, culturales, institucionales- en los que trabajaron.
Se
completa con una proyección que documenta una exposición sobre surrealismo
organizada por el MoMA en 1936, en la que se ven los trabajos
de Marcel Duchamp, Man Ray o Salvador Dalí, entre otros artistas.
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