Postal 16


Desde estas lejanas y solitarias islas del gran océano os mando un refrescante saludo.
Queridos TAFianos, me encantaría que pudierais disfrutar tanto como yo lo estoy haciendo de estas cortas pero placenteras vacaciones. El mar se confunde con el cielo tomando el mismo color, el verde brillante de la vegetación es tan refrescante que no se necesita nada más para sentirse bien y el caminar entre esta arena tan blanca y fina produciendo ese leve sonido de scrish scrish scrish… en fin es una lujuria constante para todos los sentidos. TAFianos: ¡es lo que necesitamos! Un abrazo y hasta pronto.

LUI

Postal 15


Desde la espesura y frondosidad del bosque, con la faz de las cortezas de los castaños marcadas por el paso de los años, os invito a pasar un verano espiritual, relajante y divertido.



Jesús Yáñez

Postal 14


Este año con la crisis no podía ir de vacaciones, pero la repentina muerte de mi amigo Miguel me ha dejado tan tocado que necesitaba alejarme de la rutina y escapar de la ciudad.
No lo pensé dos veces, con los escasos ahorros compré un pasaje de ida a Isla Margarita, Venezuela y seis días con todo incluido y aquí estoy, disfrutando del Caribe.
Esto es maravilloso. Tal vez regrese cuando consiga juntar dinero suficiente para pagar el billete de vuelta. No creo que tenga problemas para ganarme la vida en este paraíso. Soy un mago con la coctelera y un portento tocando las kalimbas, que no olvidé incluir en mi equipaje.
Un abrazo y ya os iré contando.

Agustín.

Postal 13


A tan solo sesenta minutos de Madrid, todo un espectáculo para los sentidos.



Feliz verano para todos.

Susana.

Postal 12


¡Hola a todos!

Os escribo desde Honduras, preciosas vistas desde lo alto de un cerro. ¡Se mira fresa! como dicen aquí.
Mucho más bonitas son las miradas de los niños, es la mejor experiencia de mi vida, el voluntariado con niños engancha, aun no me he marchado y ya quiero volver.
¡Pronto nos veremos y os contaré más, besos!



Virginia Carro

Postal 11


Kaixo lagunak (¡Hola, amigos!):
De Rentería (o Errentería, en vasco, provincia de Guipúzcoa) se suele decir que es la ciudad de la alegría porque de todos los núcleos urbanos de los alrededores de San Sebastián (de la que la separan tan sólo cinco km.) es el más vivo y dinámico. Hace siglos, le fue otorgado el título de Villa por la realeza porque era aquí donde se recaudaban las rentas de la comarca. En las décadas de los años cincuenta, sesenta y setenta, fue uno de los focos industriales más importantes del Norte. Ahora, años después de la reconversión industrial, se ha reinventado en prácticamente una ciudad de servicios aunque la nueva industria también ha hecho su aparición.
Las gentes de esta ciudad de algo menos de 50.000 habitantes son activas, les gusta la fiesta y se comprometen en múltiples actividades sociales y culturales (no solamente a la hora de juntarse a tomar “chiquitos” o vinos con la cuadrilla).
En un verano en el que no podré pasar las vacaciones en mi lugar de la infancia y adolescencia, numerosos recuerdos se acumulan en mi memoria: los juegos de bules (escondite) con los amigos del barrio, las interminables hogueras de San Juan en medio del patio de mi comunidad de vecinos, mis “conciertos” de acordeón en la iglesia, los bailes dominicales en la Alamedia…¡Ay, no sé por dónde continuar! Se me pone un nudo en el estómago…Debería tomar un “pintxo” (tapa) y un txacoli para calmar mi ansiedad.
A pesar de llevar veinte largos años en los madriles y sentirme muy a gusto aquí, en Rentería sigue estando mi casa.
“Cuando desde el fondo de mi corazón pienso en mi hogar, Rentería vuelve una y otra vez a mi imaginario sentimental”.

Iñaki Ferreras

Postal 10


No hace demasiado que estuve en Brasil con mi marido y esta foto es una de las que guardo con cariño porque me recuerda nuestra aventura en Minas Gerais, obligados a disfrazarnos como sanitarios, con nuestro gorrito de celulosa y encima un casco como obreros de la construcción, todo esto para ver una pequeña mina abandonada.

Begoña

Postal 9


A la caída de la tarde, después de un reconfortante baño, pienso en vosotros, añorando nuestras tertulias.

En este remanso de paz, acompañada de la familia, no se puede pedir más, soy feliz y me evito soportar los calores madrileños.
Un saludo a todos.

Tía Celia.

Postal 8


Visitar Nueva York es como visitar a una vieja amiga. Se la conoce tan bien por las películas. La Gran Manzana está llena de lugares para visitar. Me parece genial enviar a la mujer más conocida de la ciudad.



Te traes la retina llena de rascacielos y de recuerdos. Abrazos para los seguidores de TAF.



Carmen Arranz

Postal 7

Playa de Portocovo, en el Alentejo portugués. Esta maravilla es sólo una de las muchas calas que esconde el litoral luso, sus aguas son más frías que la mente de un asesino profesional, pero puedes encontrar en ellas desde estrellas de mar hasta erizos. Los percebes que adornan las rocas están buenísimos, puedo asegurarlo, aunque eso sí, está prohibido que el atracón exceda de kilo y medio si tú mismo los has desalojado de su hábitat. Otra opción es pedírtelos de ración en cualquiera de los restaurantes de la calle principal de Portocovo, donde, el que no fuma, siente deseos de echarse un cigarrito para rematar la buena comida. Resumiendo, vale la pena darse una vuelta por el país vecino.
Se me olvidaba, la cerveza también es extraordinaria, je, je...

Cruz
 

POSTAL 6


Queridos Taf:
Me encantan vuestras postales. También a mi me habría gustado enviaros una con impresionantes vistas del Perito Moreno, desde Argentina, o de la Plaza Roja de Moscú o una hermosa puesta de sol en Formentera, pero debido a mis circunstancias personales hace años que no puedo salir de Madrid, que tampoco es mal lugar.
Sin embargo, me siento afortunada pues mi buena amiga Carmen, que es una incansable viajera, cuando regresa de sus andanzas por el mundo, rememora para mí todos los itinerarios realizados, me muestra las fotos de los lugares que ha visitado, las experiencias vividas en cada sitio y me cuenta anécdotas, así, gracias a ella yo también he visto Nueva York, Irlanda o Ámsterdam, y un montón de pueblos preciosos y ciudad. Además ella siempre se acuerda de mí y me trae en la maleta un lapicero o un bolígrafo de cada uno de sus viajes, por eso cuando miro los lápices recuerdo lo que representa y su recuerdo me hace feliz.
Un saludo desde Madrid
Espe.