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TAF SE MUEVE: SERRERÍA BELGA

 En una mañana con una meteorología incierta, acudimos a la Serrería Belga para ver dos exposiciones.


La exposición "Menchu Gal. Imágenes de una vida’, está dedicada a esta artista pionera, que destacó por su fuerte personalidad artística.


Natural de Irún (1919-2008), es la primera mujer en recibir el Premio Nacional de Pintura en 1959. Siempre ávida de conocimiento, Menchu Gal se instala en París con solo 13 años para estudiar pintura.


Creó un universo pictórico propio que trascendió los convencionalismos de su época y que reflejó su espíritu inquieto y cosmopolita.


La muestra reúne una cuidada selección de medio centenar de obras que permite recorrer la evolución de su obra a través de paisajes, retratos, interiores y bodegones. 

Sus pinturas, que destacan por su paleta cromática, su luminosidad y expresividad, son el reflejo de un carácter independiente forjado tanto por el contexto bélico como por los complicados avatares estéticos del siglo XX.

Aunque Menchu Gal estuvo en contacto con las vanguardias artísticas del siglo pasado, sus pinturas no se enmarcaron en ninguna corriente pictórica, adquiriendo un estilo único y libre que las hacen inconfundibles.


Sus bodegones están tan llenos de color como sus paisajes. 

Sus retratos pueden recordar ciertas tendencias, aunque sin perder su toque personalísimo y original. 



Tras el estallido de la Guerra Civil se refugia en Francia, donde se sumerge en los diferentes movimientos artísticos y continúa pintando durante un periodo inmensamente creativo.



Después de un viaje a Madrid en el que el pintor José Gutiérrez Solana conoce su obra, en 1945 se instala de manera definitiva en la capital y entra en contacto con los miembros de la Escuela de Madrid de la que formará parte.


Con un vistazo a sus carboncillos, catálogos, revistas, diversas dedicatorias y recuerdos, dimos por finalizada la visita a esta muestra tan interesante.


 Icónica Madrid. Una ciudad de cuento, es una exposición inédita comisariada por la revista El Duende y que forma parte del festival IlustraweekMadrid 2026.

Las obras están acompañadas de audios de los propios autores en los que desvelan las historias e intrahistorias que esconden sus trabajos. 




La muestra, concebida como un relato visual y sonoro con Madrid como protagonista, reúne a 14 artistas que ilustran personajes y símbolos emblemáticos de la capital.


Durante el recorrido, el público puede escuchar un cuento creado especialmente para esta muestra inspirado en cada una de las piezas, escrito por Rubén Arribas, codirector de la revista El Duende.  

Nuria Cuesta propone un paseo entre libros por la Cuesta de Moyano, 
mientras que el ilustrador Puño muestra toda la fastuosidad de los pavos reales en los jardines de Cecilio Rodríguez.



La artista Nuria Blanco presenta una vajilla de cerámica decorada con todos los ingredientes del riquísimo y contundente cocido madrileño.


María Hesse retrata a María de Maeztu, impulsora de la Residencia de Señoritas, que dirigió hasta 1936. 
Y Marta Chicote nos acerca al universo del Ratoncito Pérez.


        El ilustrador Adolfo Serra no se olvida tampoco de los fantasmas de Madrid: la dama de La casa de las siete chimeneas, Raimunda, del Palacio de Linares, o el pequeño revoltoso que jugaba con los cables del edificio de Telefónica.


Poliño Trapalleiro, ilustrador y arquitecto, ha retratado a los madrileños pintando, entre todos, el cielo azul tan característico de la ciudad.
Y con este capítulo desde los tejados y cúpulas de nuestro Madrid, dimos por finalizada la visita a estas dos estupendas exposiciones.


Con un tiempo medio loco; lluvia, sol, viento...nos adentramos por el barrio de las letras hasta Taberna La Elisa para tomar el aperitivo.


Rico vermut para acompañar unos deliciosos torreznos y morcilla que nos sentaron de maravilla, después del largo paseo y tantas cuestas.


De la comida en un restaurante de la Plaza del Ángel, de cuyo nombre no quiero acordarme, mejor olvidarnos y no hacer comentario. 



El café muy bien y, como siempre, mientras lo tomábamos hicimos la tertulia, leímos los trabajos y se tomaron diversos acuerdos.
También se sorteó el libro que, como todos los años, compra TAF con motivo del Día del Libro para sortearlo entre todos nosotros; en esta ocasión la suerte sonrió a Graziela.


Y en la plaza de Santa Ana, con un sol radiante y estupenda temperatura, dimos por concluida la salida TAF y nos despedidos hasta la próxima cita. 

TAF SE MUEVE: SERRERÍA BELGA

 

La mañana, con vocación invernal, no nos impidió quedar para cumplir con la salida cultural del mes de Noviembre, para visitar las exposiciones de la Serrería Belga. 


La muestra Los cafés literarios de Madrid. El Café de Pombo propone un viaje a la edad dorada de estos establecimientos que, desde el siglo XVIII al XX, se convirtieron en auténticos foros de pensamiento, creación y sociabilidad, y conecta con la esencia del Espacio Cultural Serrería Belga, dedicado a explorar el legado literario y artístico de la capital.


La muestra contempla un recorrido por la historia de estos establecimientos en Madrid, desde los antiguos mentideros populares como el Mentidero de la Villa (en las gradas de San Felipe el Real, junto a la Puerta del Sol, el más concurrido Y bullicioso, donde se discutía, comentaba y se difundían noticias y acontecimientos.

Esos mentideros fueron el germen de la consolidación de espacios icónicos como La Fontana de Oro, el Café del Príncipe, el Café de la Montaña o el Café de Pombo. 

El café de La Montaña uno de los más emblemáticos de finales del XIX, era conocido como "el café de las pulmonías", debido a las corrientes de aire que en invierno entraban por sus muchas puertas.

Esos cafés se convirtieron en verdaderos escenarios culturales. Espacios que acogieron tertulias memorables por las que pasaron escritores como Benito Pérez Galdós, Ramón María del Valle-Inclán, Pío Baroja o Manuel Machado, entre muchos otros. Y es que el café ha sido desde siempre un excusa para reunirse, un catalizador de pensamientos y sociabilidad. 

El Café de Pombo fue uno de los más emblemáticos de la ciudad y en el que el escritor Ramón Gómez de la Serna impulsó su célebre tertulia llamada “La sagrada cripta de Pombo”. 


Las piezas reunidas -actas, dibujos, recortes, fotografías, objetos de época y un proyecto fotográfico contemporáneo, incluyen, de forma inédita, las actas de las tertulias que tuvieron lugar en este local en 1944 y 1949.  


La exposición también reproduce un fragmento de la novela gráfica Los caballeros de la Orden de Toledo, de Javierre y Juanfran Cabrera, en el que Miguel de Unamuno dialoga con los tertulianos del Café de Pombo, en un guiño al mundo literario de la época.

La célebre tertulia  “La sagrada cripta de Pombo” presidida por De la Serna se recrea en Serrería Belga, arrojando una nueva luz sobre el ciclo de vida del Café de Pombo y su legado como un refugio para la libertad y la memoria.


Y con esto dimos por terminada la visita de los cafés, para pasar a la siguiente, no menos interesante.


La exposición Mil y un Quijotes. De El Paular al Castillo de Peralada reúne por primera vez en Serrería Belga más de 300 piezas de gran valor artístico, algunas de ellas inéditas, entre las que se incluyen obras bibliográficas como primeras ediciones del siglo XVII.


 Esta muestra presenta las ediciones más relevantes de Don Quijote de la Mancha que integran los fondos museísticos del Castillo de Peralada. Esta propiedad cuenta con una de las colecciones cervantinas más sobresalientes a nivel mundial constituida por cerca de 5.000 ediciones, de las que destacan los más de 1.000 ejemplares del Quijote.


En la exposición se incluye un apartado con iconografía quijotesca muy diversa: cromos, ex libris, cartas, tarjetas postales, aleluyas, pinturas, dibujos y grabados, entre otros. 


Entre las ediciones del siglo XX, sobresalen un ejemplar de corcho de la casa Viader impreso en 1905; una edición japonesa de 1936 con ilustraciones de Serizawa Keisuke en la que los personajes aparecen como samuráis; o una edición parisina de 1957 con 12 litografías originales de Salvador Dalí.


Pues una vez terminada la parte cultural quedaba, como siempre, la más prosaica, pero no menos grata: el aperitivo.


 Aprovechando que el sol atemperaba un tanto el frío, tomamos el vermú en la terraza del Sanabria. 


Don Santiago Ramón y Cajal nos dio la bienvenida al Colegio de Médicos, donde íbamos a comer en su restaurante, "La neurona de Cajal."

Comimos, y aprovechando que el lugar resultaba agradable y tranquilo, decidimos tomar el café y hacer allí mismo la tertulia.  


Y con eso, colorín colorado, esto se ha terminado. Hasta la próxima, en la que esperamos reunirnos todo el grupo; en esta ocasión, por diverso motivos, hubo algunas ausencias y echando de menos a esas compañeras.











TAF SE MUEVE: SERRERÍA BELGA

 




Ni la sorprendente bajada de temperatura ni el anuncio de lluvia impidieron que realizásemos nuestra salida mensual, en esta ocasión para visitar un espacio cultural que desde hacía tiempo teníamos pendiente conocer:  la Serrería Belga.


Se trata de un edificio singular del primer cuarto de siglo XX, un destacado ejemplo de construcción industrial que conserva su esencia arquitectónica, y que ha recuperado 690m2 que se usaban como oficinas, almacén y zona de maquinaria adaptándola a su actual función expositiva y cultural.  




Actualmente la Serrería Belga forma parte del Paisaje de la Luz madrileño, reconocido por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad.





Empezamos viendo Madrid, destino de sueños: el cine urbano de Bigas Luna y su película "Yo Soy La Juani"


Se muestran entrevistas con el director y el elenco. También material del rodaje: objetos, guiones, vestuario, fragmentos de la película y del casting...
Esta película fue precursora en rodarse en España en formato digital y analógico simultáneamente.

Después de ésta exposición pasamos a ver "Experimento IMAGINA" Obras de prestigiosos fotógrafos como Ouka Leele, Cristina García Rodero, Martín Parr...

"El que no tiene memoria se hace una de papel"  dice Manuel Falces sobre este proyecto, " y los papeles emulsionados de IMAGINA revientan por las cuatro esquinas de ella,"

Y pasamos a ver la siguiente: José Luis, antes de López Vázquez. Con motivo de su centenario se han reunido un centenar de piezas con las que  muestran sus múltiples trabajos y su lado más personal, incluyendo objetos y fotografías poco conocidas de su vida privada.  

Su actividad más conocida por el gran público es la de actor y, por eso, abre la sala su premio Goya, carteles de películas y de sus personajes más populares.


Las oportunidades llegaron paulatinamente a su vida. 

Así sus habilidades de dibujante, su faceta como figurinista, y diseñador de vestuario del Teatro Español Universitario, le abrieron las puertas a la interpretación. 










Su éxito profesional le permitió coleccionar obras de arte adquiriendo algunas de pintores contemporáneos: Virginia Mallo, Tapies, Dalí, Zóbel, Saura... También dibujos de Lorca. 

Por último, y no menos interesante, visitamos la exposición Madrid Musa de las Letras.

Profundiza en la historia literaria de la ciudad, destacando especialmente las obras y autores vinculados al Barrio de las Letras, así como en los orígenes del edificio. 

En el Espacio Letras  hicimos un juego que proponen para buscar una frase escondida en diversos fragmentos que aparecen en el lomo de libros que conforman la muestra. 

Con esto dimos por terminada la parte cultural de la salida TAF de este mes, para pasar a temas más prosaicos: El aperitivo. Empezaba a llover y cogimos el autobús para llegar a la "Ferretería".

Un local que merece mucho la pena visitar, y no precisamente para comprar tornillos o candados.

Los deliciosos torreznos y los buñuelos de morcilla, bien regados por un buen vermut, nos devolvieron las fuerzas.

Y las fuerzas las recuperamos estupendamente para caminar hasta "El Lugarcito" un curioso restaurante frente a la Filmoteca. 

Y, para no variar, seguimos comiendo.

Sólo nos quedaba hacer la tertulia mientras tomábamos el café. En la tasca "María Sarmiento" procedimos a ello. Y leyendo los cuentos, comentando, corrigiendo y en el mejor ambiente dimos por terminada una jornada muy interesante con el grato descubrimiento de La Serrería Belga, y la Ferretería, que os recomendamos visitar. 


Un miércoles santo, que pese al tiempo desapacible resultó de lo más entretenido, ameno, divertido y provechoso. Siempre es un placer participar en las salidas de TAF, que ninguno nos queremos perder.