TAF SE MUEVE: SALA ALCALÁ 31 Y FUNDACIÓN TELEFÓNICA

En una mañana con el calor apretando nos dimos cita en la Sala Alcalá 31 de la Comunidad de Madrid, para ver la exposición de MATEO MATÉ CANON.



Hace más de un año que Maté se adentró en el taller de vaciados de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando para realizar su nuevo proyecto, 'Canon'. En la instalación laberíntica el artista reflexiona sobre los actuales cánones de belleza y moralidad.

“La idea es demostrar, con leves cambios que, aunque parezca mentira, este canon griego sigue vigente abriéndose paso en la sociedad de otras maneras."





Maté se atreve con los vaciados más célebres para inventar su propia mitología actualizada: Venus hermafroditas o Discóbolos negros  colocados estratégicamente en el laberinto. 


Un total de 15 figuras, muestran cómo se altera el discurso cuando Apolino, copia de una copia de la obra de Praxíteles, se transforma en Apolina, lo mismo ocurre al enfrentarse a un Adonis con síntomas de obesidad o una Venus de Médici hermafrodita.




 


A modo de laberinto como metáfora visual de lo azaroso de la existencia humana, los espectadores tienen que “encontrar sus propios monstruos o límites para aprender a conocerse a sí mismos”, explica Maté. Para ello se irán encontrando con un conjunto de reproducciones escultóricas recientes realizadas por el artista en la Real Academia que se contraponen con cinco reproducciones prestadas para la ocasión por el Museo Nacional de Escultura.


En esta obra sobre las copias o reproducciones, Maté se adentra en un concepto amplio: el del canon, “una normativa que no sólo es estética. En realidad hay un canon religioso, un canon moral, un canon legal… Lo que pretendo es que el visitante se refleje en estas normas. Pensamos que vivimos un concepto de libertad y, sin embargo, este canon y estas normas continúan vigentes”.
 

Para un artista que nunca había modelado esta ha sido una oportunidad única,
La idea era trabajar en el mismo taller de donde han salido las figuras con las que se han formado tantos artistas:
el taller de vaciados de la Real Academia
“lo que he hecho es un máster en escultura, gracias a los expertos que no solo me han ayudado a sacar los vaciados y a modelarlos, con ellos he analizado el proceso y la forma de enfrentarme  a cada figura."


 


Finalizada la visita, pasamos por la cercana iglesia de Las Calatravas para volver a disfrutar de su imponente retablo y ver, en uno de los muros de una pequeña capilla, los planos originales del proyecto arquitectónico. 



Y como era pronto, decidimos acercanos hasta la Fundación Telefónica.

 

Hace más de cien años nacía la cámara Leica (combinación de las palabras Leitz, por el apellido de su propietario y Camera).  Su lanzamiento, forzado a posponerse hasta 1925 debido a la Gran Guerra, supuso mucho más que la mera comercialización de una nueva cámara, cambiando de un modo radical la manera en que registramos la realidad.
A través de la obra de autores como Cartier Bresson, Paul Wolff, Bruce Davidson, Capa o Robert Frank, y de documentos que dan cuenta del proceso de desarrollo y construcción llevados a cabo por su inventor Oskar Barnack, esta exposición pretende ser un homenaje a una tecnología que cambió el modo en que vemos el mundo. Una revolución. 


La exposición  Con los ojos bien abiertos. Cien años de fotografía Leica pretende mostrar, por primera vez, el notable cambio que la invención y la comercialización de la cámara Leica supusieron para la fotografía. Como esta cámara pequeña, fiable y versátil, equipada con un objetivo de alta resolución diseñado específicamente para ella por Max Berek, marcó un cambio paradigmático en la historia de la fotografía.



No solo facilitó el acceso a los aficionados, a los neófitos procedentes de sectores no profesionales y a las mujeres emancipadas, sino que gracias a la nueva cámara con un objetivo retráctil, con apenas 400 gramos,  fácil de manejar y de transportar en el bolsillo, la Leica posibilitó tomas espontanes, dinámicas y flexibles imposible hasta entonces, de manera que la fotografía se convirtió en un componente natural de la vida cotidiana.

Una nueva generación de fotógrafos de prensa apostó así por la Leica, en particular por su versatilidad para hacer realidad el principio fundamental del reportaje: narrar un acontecimiento mediante imágenes individuales que se complementan.


Después de tanto arte, nos dispusimos a emprender acciones más mundanas: un agradable paseo hasta "El tigre" para tomar un suculento aperitivo, que ya era hora. 



Después toca el turno de la comida; dimos con un restaurante estupendo en la calle Libertad: "Momo", presenta una carta muy variada con platos bien presentados y elaborados. Servicio rápido y eficiente. Muy recomendable.

Ya sólo quedaba el café; decidimos tomar el bus y acercarnos a nuestros "dominios tertulianos." 
Concluidas las gestiones, asuntos propios de la tertulia, incluso alguna lectura, comentamos a fondo el éxito, uno más, de la presentación de nuestro último libro. Brindando con una copa de sidra bien fresquita, rematamos un agradable y bien aprovechado día.