VERSOS PARA EL VERANO: UN AMIGO RECONCILIADO





UN AMIGO RECONCILIADO

Por algún accidente no pensado
suele quebrase un vaso cristalino;
trátase de soldar con barniz fino
y lógrase por fin verle pegado.

Pero por más que apure su cuidado
el ingenio más raro y peregrino,
dejarlo sin señal es desatino,
siempre quedan señales de quebrado.
Así es una amistad de mucha dura;
Quiébrase la amistad que hermosa fuera,
Suéldala el tiempo con gran cordura;

Cierto es que la amistad se mira entera,
Pero con la señal de quebradura
Nunca puede quedar como antes era.


 MANUEL MARIA PEREZ Y RAMIREZ

VERSOS PARA EL VERANO: Y YO ME IRÉ





Y YO ME IRÉ


Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros cantando,
y se quedará mi huerto con su verde árbol,
y con su pozo blanco.

Todas las tardes el cielo será azul y plácido,
y tocarán, como esta tarde están tocando,
las campanas del campanario.

Se morirán aquellos que me amaron,
y el pueblo se hará nuevo cada año,
y en el rincón de aquel mi huerto florido y encalado,
mi espíritu errará, nostálgico.

Y yo me iré, y estaré solo, sin hogar,
sin árbol verde, sin pozo blanco,
sin cielo azul y plácido...
    Y se quedarán los pájaros cantando.



             JUAN RAMÓN JIMÉNEZ


VERSOS PARA EL VERANO: PORVENIR





PORVENIR
 

Te llaman porvenir

Porque no vienes nunca.

Te llaman: porvenir

Y esperan que tú llegues

Como un animal manso

A comer en su mano.

Pero tú permaneces

más allá de las horas,

agazapado no se sabe donde.

...Mañana!

Y mañana será otro día tranquilo

Un día como hoy, jueves o martes,

Cualquier cosa y no eso

Que esperamos aún, todavía, siempre.


 Ángel González


De el libro PALABRA SOBRE PALABRA

VERSOS PARA EL VERANO: SIN FANTASMAS



SIN FANTASMAS



De repente la vida es un baile grotesco;
muerden en las farola los fantasmas del tiempo
y un clamor de silencios se me pega en la lengua.
Se prepara una lluvia de amargor y de ortigas;
lo presiento en el cielo tan cargado y eléctrico,
lo presiento en las manos que con dedos de cieno
se apelmazan de barros en futuros inciertos,
lo presiento en el aura de las ramas que el viento
mueve como si fueran esqueletos de ausencias.

Y el pasado..., ese borde que apesta como un muerto aferrado a la piel de los sueños.                                                                                
Quiero despedazarlo.
Quiero hacerlo jirones y olvidar su existencia.
Soy un niño que nace. Todo debe ser nuevo.
la camisa, los ojos, el camino, las nubes,
el silencio, la noche, la soledad, la vida...
Hasta el recuerdo mismo debe ser algo nuevo;
algo que ya no duele, como un árbol al viento
que estremece sus hojas con emoción risueña.
Sin fantasmas que llenan con su lastre mi cuerpo


EMILIO BALLESTEROS


VERSOS PARA EL VERANO: POEMA XCIV





 POEMA XCIV



Si muero sobrevíveme con tanta fuerza pura
que despiertes la furia del pálido y del frío,
de sur a sur levanta tus ojos indelebles,
de sol a sol que suene tu boca de guitarra.

No quiero que vacilen tu risa ni tus pasos,
no quiero que se muera mi herencia de alegría,
no llames a mi pecho, estoy ausente.
Vive en mi ausencia como en una casa.

Es una casa tan grande la ausencia
que pasarás en ella a través de los muros
y colgarás los cuadros en el aire.

Es una casa tan transparente la ausencia
que yo sin vida te veré vivir
y si sufres, mi amor, me moriré otra vez.




                         PABLO NERUDA

POEMAS PARA EL VERANO: POBRE





POBRE 


No sé cómo ha ocurrido. Está todo tan malo,
como suele decirse. Me he quedado muy pobre.

No tengo ni un jilguero ni una estatua.
No tengo ni una piedra para tirarla al mar.
No tengo ni una nube que me llueva por dentro.
Ni un cuchillo de plomo para cortar la rabia.

No tengo ni una mata de tomillo
para tender el pañuelo.

(Verdad es que tampoco
tengo pañuelo.
Se nota cuando lloro y mis lágrimas corren como ríos de
 lágrimas)

No tengo ni una tira de tafetán rosado
para tapar las grietas del corazón. 
No tengo ni un pedazo de beso que llevarme a la boca.
Ni un poquito de sueño que llevarme a los ojos.
Ni un retazo de Dios que me cubra las carnes.

Me he quedado tan pobre
que no tengo siquiera dónde caerme viva.


ANGELA FIGUERA AYMERICH


(año 1952)

POEMAS PARA EL VERANO: VOLVER A VERLA






VOLVER A VERLA

¿Por qué no te confiesas? – dijo el cura.
Y el enfermo calló por vez tercera.
Mira que Dios tu salvación espera,
Y como te confieses es segura.

Hubo una breve pausa. La voz dura
Del sacerdote, se torno ya fiera,
Y exclamo estremecido: Considera
Que el infierno va a ser tu sepultura

Se incorporo el enfermo poco a poco,
Y con acento entre iracundo y tierno,
Le dijo al capellán  Padre, estoy loco

Ella... murió en mis brazos este invierno,
No se pudo salvar... pues yo tampoco.
Quiero volver a verla en el infierno.




       PADRE COLOMA