VERSOS PARA EL INVIERNO: POEMA 1568

POEMA 1568



Verla es un cuadro,

oírla es una melodía,

conocerla una intemperancia

inocente como junio,

no conocerla –una aflicción-

tenerla de amiga

un calor tan cercano como si el sol

brillara en la mano




Emily Dickinson

VOCES PRESTADAS A LEÓN FELIPE

Nuestro amigo Juan Calderón, del Grupo de Intérpretes de Poesía  "VOCES PRESTADAS", nos invita al recital-homenaje a León Felipe, que se celebrará el próximo día 18 de Marzo de 2019 a las 19,00 en la Biblioteca Municipal "Eugenio Trías" de Madrid, en el que además de Juan Calderón, intervendrán Juan B. Raña y Manuel Sanz. 

TAF SE MUEVE: ASIA Y EL MUSEO NAVAL



El miércoles pasado, TAF organizó su salida mensual. Tuvimos que adelantar la hora de encuentro pues queríamos visita la exposición "ASIA Y EL MUSEO NAVAL". La visita guiada era a las 11,30 y, gracias a la amabilidad del Luis Antonio, el guía, pudimos unirnos a otro grupo que la tenía ya concertada. El Museo está cerrado por obras y esa iba a ser la última hora a la que permitirían entrar, pues había previsto un acto con visita de autoridades, por lo que las medidas de seguridad era excepcionales. Afortunadamente llegamos a tiempo todas las que íbamos, pues muchos eran los miembros de Taf que por diversas razones no iban a participar en esta salida. Como todo tiene su compensación, tuvimos la suerte de entrar por la puerta de Montalbán y ver la maravillosa escalera, que de otro modo no habríamos conocido.  Nuestro guía nos explicó que  esa escalera está hecha con mármol traído de Carrara en 1871, por Amadeo I, pues su esposa estaba empeñada en construir un teatro de la opera en Madrid, y como dicho proyecto nunca llegó a realizarse, este valioso material estuvo guardado hasta que en 1928 se decidió utilizarlo para construir la magnífica escalera, que en 1931 se inauguró y en 1932 se trajo a este edificio el Museo Naval. No solo la escalera vale la pena visitar, sino también merece la atención la vidriera del fondo y el techo, y toda lo que alcanzamos a ver desde allí, pues nos pareció una verdadera maravilla. 


Nuestro amble guía nos fue contando la historia del Museo y como desde su apertura hace 175 años, este museo fue adquiriendo numerosos objetos de origen oriental, que eran traídos por los marinos en la mayoría de los casos, hasta conseguir una colección única por su contenido y calidad.  La muestra reúne más de 150 objetos y documentos de una docena de países y aunque ya conocíamos algunos de ellos, muchos son exhibidos por primera vez, recuperando una parte poco conocida de la historia que nos acerca al conocimiento que tenía España sobre Oriente. La Armada cumplió un papel fundamentar para conseguir información sobre la ciencia, la diplomacia, el espionaje y el arte en Asia.

La exposición está dividida en cuatro partes:


- Relación con Asia a través del mar. Las colecciones de culturas orientales del Museo Naval se originan mediante las relaciones marítimas entre España y Asia, y llegan de las Colecciones Reales y de todo lo relacionado con la ruta comercial del galeón de Manila.

Como parte de este sección pudimos disfrutar de la proyección de un interesante documental sobre la historia y contenidos de esta magnífica exposición.
Especial mención tienen los cuadros, e ilustraciones en tinta, aguada y acuarela que ilustran los tomos de tratados sobre historia y ciencia que también forman parte de esta muestra.

- Gabinete Chinesco. Entre 1840 y 1880, muchos marinos destinados en Filipinas enviaron materiales con el fin de ampliar la colección, y se creo una nueva sala: "Gabinete Chinesco",  para dar a conocer  las culturas asiáticas en España.

















- Acciones de espionaje y diplomacia. Algunos objetos reflejan los conflictos y alianzas entre España y el Sudeste Asiático.


 - Colecciones particulares, en esta última sección se muestra una heterogénea colección de objetos donados al museo tras haber sido parte de colecciones privadas.










Recorrimos la exposición, deteniéndonos poco en algunas secciones, porque íbamos con el tiempo justo y eran muchas las explicaciones y curiosidades que nuestro guía nos iba contando, finalizamos en la sala en la que se muestran algunos mascarones de proa de conocidas embarcaciones, como el primero que tuvo el Juan Sebastián el Cano, o de Azor, la visita se dio por finalizada, pero cuando nos disponíamos a abandonar el recinto nos dijeron que de momento no podíamos salir, hasta conseguir la correspondiente autorización, así que mientras esperábamos que nos avisaran, el señor que nos había guiado durante todo el recorrido, aprovechó para seguir explicándonos cosas, ahondando en la historia del Museo y sus diversas sedes a lo largo de los años; también nos habló del submarino de Isaac Peral, frente a una representación del mismo.


  Había sido muy interesante y cuando llegamos a la calle nos vimos inmersas de nuevo en una preciosa mañana, que pese al frío invitaba al paseo, así que como aún nos quedaban ganas de ver más, entramos en la exposición "Disello", instalada en correos, en el Palacio de Cibeles, consistente en diseños de sellos realizadas por niños, jóvenes y adultos como parte de un concurso.  

Algunos nos sorprendieron por su originalidad, belleza, colorido, etc., aunque tenemos que reconocer que los diseños ganadores nos dejaron más bien frías, pues todas preferíamos otros, aunque como no eramos parte del jurado nos conformamos y disfrutamos de todos.


A la salida recordamos la vida que tenía aquel lugar y lo vinculadas que nos sentimos algunas a sus servicios durante un periodo laboral concreto, así que entre nostalgia y alegría nos hicimos una foto en los buzones, por supuesto en el de Madrid, nuestra ciudad.
 













Como la mañana nos estaba cundiendo de lo lindo, decidimos dar un paseo hacia la zona de Sevilla, y cogimos la calle de Alcalá desde la plaza de Cibeles, mientras caminábamos tranquilamente sin perder detalle de los edificios íbamos comentando curiosidades: "que si allí estaba el teatro que se quemó, que si desde la terraza del Circulo se ve todo, que si aquí había una oficina del Ministerio de Educación, etc." y así llegamos hasta Sevilla, donde nos despedimos del caballero, muy próximo a TAF, que gentilmente nos había acompañado hasta ese momento y al que ya esperaban sus amigos para comer. 
Entre ruido y obras de Canalejas y calle del Príncipe terminamos,  antes de buscar un lugar para tomar el aperitivo, pues ya iba siendo hora y el cansancio, la sed y un poco de hambre también, habían empezando a dar avisos a nuestros cuerpos.  Elegimos “Prada a tope” para los vermús y las cervezas acompañados de una exquisita ración de lacón con cachelos. 

Puntuales acudimos a "Las fatigas del querer", donde habíamos quedado con Cruz, en la calle de su nombre. Nos habían recomendado este restaurante varias personas, y aún no habíamos llegado a ir. Pronto nos dimos cuenta que había sido un acierto por sus platos. más que abundante, y muy ricos. Llevábamos un día estupendo, disfrutando mucho, y la comida siguió en la misma tónica. Los postres fueron lo más flojo, pero con todo lo que nos habíamos comido nos los podíamos haber ahorrado. 

Al levantarnos de la mesa comprendimos que el paseo era obligado, así que nos fuimos a tomar café al Hotel Urban, en la Carrera de San Jerónimo, no solo para disfrutar de su capuchino, los bombones de yogurt y peta-zeta y de chocolate, y de la armonía en blanco y negro de su cafetería, además, seguimos en nuestro afán y admiramos las tallas de su muestra de arte de Papua Nueva Guinea, que forman parte de la decoración de todo el hotel, y tiene un pequeño museo en la planta menos uno. 



Luego nos animamos a visitar 
también su terraza, para ver los tejados de edificios cercanos y emblemáticos, y allí nos sorprendió un mensaje de nuestra compañera Begoña, que ya estaba esperándonos en nuestro nuevo lugar de reunión, así que raudas salimos y corrimos a la parada, cogiendo un autobús a todo prisa, para no hacerla esperar. Lo malo, es que en nuestra precipitación cogimos una línea poco habitual para nosotras y con la charla y las risas, no nos dimos cuenta de bajarnos en Velazquez, ni en Goya, ni en Conde de Peñalver y cuando quisimos recordar nos saludó la Plaza de Toros; terminamos en el Parque de la Avenidas, donde por consejo de otra usuaria del bus equivocado que escuchó nuestra conversación, cambiamos de linea y con casi una hora de retraso, más divertidas que cansadas nos reunimos con nuestra compañera, que afortunadamente había llevado un libro y no había perdido el tiempo mientras esperaba.
Suspiramos, tomamos aire, nos disculpamos por la tardanza y nos metimos de lleno en la tertulia, que teníamos muchos asuntos que resolver, pues ya estamos inmersos en la edición de nuestro nuevo libro.
Y así transcurrido la tarde, tomando decisiones, puliendo flecos, leyendo cuentos, riéndonos, y corrigiéndolos, como es habitual.
Esta salida de febrero la recordaremos como estupenda en todos los aspectos, pues fue un día completo, redondo y muy muy divertido, y es que "un día de chicas" siempre esta bien.


VERSOS PARA EL INVIERNO: VIEJA





 VIEJA

Porque el collar de mis días


Ya desgranó muchas cuentas,

Por eso, sólo por eso,

Decís que soy vieja... ¿vieja?


Aún los senderos del campo

Son gozo para mis piernas.

Aún gusto del sol que abrasa

Y de la luna que sueña;

De nadar en las corrientes

Y correr por las praderas

Riendo bajo la lluvia

Cuando estalla la tormenta...

Aún puedo llorar por nada

Y canto sobre las penas...

Y en el hueco de mi mano

Guardo una esperanza presa...


Decís, a pesar de todo,

Decís que soy vieja... ¿vieja?...

Mi carne morena aún tiene

Sabores de primavera:

¿no veis los ojos en celo

de mi amante sobre ella?


                                     ANGELA FIGUERA AYMERICH

DESDE DENTRO. MARISOL MARIÑO


 Renuncié a mi memoria para olvidarle. Ya no tengo memoria y no le olvido.




Cerré los ojos para volver a verla y encontré en mis recuerdos sus caricias. 




La esperé y la esperé. Cuando volvió no quedaban rescoldos ni cenizas.

Marisol Mariño.

TAF SE MUEVE: BIBLIOTECA NACIONAL

En una mañana nublada y ventosa nos dimos cita en la Biblioteca Nacional para ver varias exposiciones.

Empezamos  con Lope y el teatro del Siglo de Oro

El teatro del Siglo de Oro constituye uno de los capítulos más destacados del pasado cultural español y de la dramaturgia universal, por sus cualidades artísticas, sus imponentes cifras de autores y obras, su penetración en las distintas capas de la sociedad, así como por su capacidad de expandirse dentro y fuera de los territorios hispánicos, y de pervivir con vigor escénico hasta hoy en día.
Lope de Vega es considerado el más prolífico autor teatral del siglo de Oro. Con cinco años ya sabía latín y con doce escribió la primera de sus más de cuatrocientas comedias.
Sus obras trascendieron fronteras; en Amsterdam, por ejemplo, entre 1638 y 1672 se hicieron más de 450 representaciones.
La exposición tiene como objetivos principales mostrar las claves de ese teatro en su época y su constitución en un patrimonio cultural de primer orden; su actualidad en los escenarios y los estudios; y el papel de las nuevas tecnologías para la puesta en escena, la difusión y la investigación. 
                            No menos interesante fue    
Viera y Clavijo. De isla en continente
La Ilustración fue un período de especial relevancia cultural para las Islas Canarias por la suma entre aquella pléyade isleña de personajes que alcanzaron una proyección nacional o internacional que destacó en el firmamento de la intelectualidad hispánica, se encuentra la figura de José de Viera y Clavijo (Realejo Alto, Tenerife, 1731-Las Palmas de Gran Canaria, 1813), una de las personalidades más importantes de la cultura insular, en particular, y española, en general, del siglo XVIII y comienzos del XIX. Con una excelente formación humanística, desarrolló una ingente labor científica, cultural y social. 
Aplicó sus conocimientos de química e historia natural al estudio de zoología, botánica, y mineralogía de las islas. Entre sus obras más relevante, la que le ha dado mayor fama: Historia de las Islas Canarias y su Diccionario de historia natural de las islas Canarias.

la exposición "Leonardo da Vinci: los rostros del genio." Coincidiendo con el V Centenario de su fallecimiento Un acontecimiento único para poder admirar los Códices Madrid, dos manuscritos excepcionales del ilustre florentino, tanto por su contenido como por su datación, ya que son obras compuestas en la madurez. Ambas circunstancias confieren un valor singular a las dos piezas.


El Códice Madrid I es un tratado técnico que contiene una selección de sus principales logros científicos y artísticos. El interés de los textos explicativos lo convierten en una fuente indispensable para conocer el funcionamiento de una mente prodigiosa. Es uno de los más bellos autógrafos conservados. 












El Códice Madrid II se trata de un cuaderno de trabajo en el que va anotando toda clase de asuntos. En esas páginas desarrolla, entre otras cosas, la problemática del vuelo artificial pilotado, explica un original sistema de reproducción simultánea de escritos e ilustraciones mediante planchas metálicas, incluso levanta acta de un supuesto hallazgo: “En la noche de san Andrés encontré la solución final de la cuadratura del círculo cuando ya se terminaba la vela, la noche y el papel en el que escribía, al filo del amanecer”. 













El hecho de poder contemplar los dos manuscritos originales de Leonardo constituye una ocasión única.




Por primera vez la Biblioteca Nacional de España abre su impresionante vestíbulo como espacio expositivo para que el visitante pueda ver reconstrucciones de máquinas presentes en los Códices Madrid I y Madrid II, dos de las grandes joyas de la BNE que se exhiben en la Antesala del salón general. 


Una de las grandes piezas es la réplica de uno de los principales proyectos que Leonardo acometió: el enorme caballo diseñado para Ludovico Sforza. 




 También descubrirá cómo alguno de los ingenios cobra vida y se materializa mientras observa unos documentos con 500 años de antigüedad. Algunos tan curiosos como el inventario de sus enseres, ropas y libros.











Después de la bien aprovechada mañana museística, nos apresuramos a tomar el aperitivo, pues el fuerte viento y el frío nos apremiaba a buscar algún lugar donde protegernos. Repetimos el vermú en Más Q Menos, acompañado en esta ocasión por su estupenda tosta de jamón con parmesano y unas sabrosas rabas.
La comida en La Taberna del Gijón, un precioso local, buen servicio y un menú bastante regular; quizás es que no se puede tener todo.
Y ya solo nos quedaba el café y la tertulia.Visitamos un local nuevo "Barril Expres" Nos gustó el café y el sitio: limpio, cómodo y tranquilo, tanto que queda establecido como punto de reunión de las tertulias Tafianas.  
Aquí nos reunimos con Federico. Y con esto, los flecos del próximo libro, en cuya edición estamos de lleno sumergidos, las lecturas de los trabajos de la semana, los comentarios y demás, dimos por terminada la tarde, celebrando la salida y la reunión, pues sigue siendo un placer para nosotros juntarnos y compartir algo más que folios.