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DESDE DENTRO DE TAF. MARISOL MARIÑO

 





NO SIEMPRE SOMOS VALIENTES

Inclinada, por el peso, no tanto de la bolsa de plástico y ese carro que arrastras con esfuerzo. Inclinada, por los años vividos, por la cuesta tan dura que supone seguir día tras día hacía adelante cuando ya la esperanza parece abandonarnos.

Inclinada te vi llegar al cruce y sentí tu soledad tan cerca que pensé en ir a socorrerte, en cogerte la bolsa, en ofrecerte el brazo para que te apoyarás, en decirte algo amable, en regalarte una mirada clara, una sonrisa franca, eso que no nos cuesta, y, sin embargo, no solemos hacer.

Corrieron hacía el cruce un montón de chavales, tuviste que pararte y dejarlos pasar. No oí lo que dijeron, aunque sus burlas llegaron hasta mí, se rieron y me sentí cobarde, y bajé la cabeza y seguí mi camino y no les dije nada y me olvidé de ti.

DESDE DENTRO DE TAF. MARISOL MARIÑO




NO SER, NO ESTAR, NO HABER


Corren tiempos difíciles y el agua anega los caminos. Las fiebres acaban con los pocos que el hambre y las aguas no arrastraron.

Corren tiempos difíciles sin que nadie acuda a su ayuda, ni siquiera ese Dios al que imploran con fe esperando repuestas. Solo llega dolor, el frío, la lluvia y el silencio.

Una voz infantil entona una canción, sonríen y elevan los ojos hacia el cielo. Aún queda esperanza.