Llevados por el interés suscitado por nuestros seguidores respecto al arte en general y a las exposición y museos de Madrid, hemos decidido crear un nuevo espacio, "Pinceladas y Trazos". Bajo este título podréis leer, con cierta periodicidad, lo que se puede ver en nuestra ciudad. Esperamos que sea de vuestro agrado.
Museo Thyssen-Bornemisza y Fundación Caja Madrid
16 de noviembre de 2010 / 13 de febrero de 2011
Jardines impresionistas
Artistas como Millet, Corot y Daubigny serían precedentes inmediatos de la pintura impresionista francesa.
Primordial importancia e influencia sobre el arte producido en Francia durante las postrimerías del siglo XIX, la protagonizó el grupo de los Nabis (del hebreo profeta) un conjunto compuesto, principalmente, por artistas jóvenes parisinos.
Éstos tomaron como paradigma de su renovación pictórica un paisaje de Sérusier, discípulo de Gauguin, caracterizado por la yuxtaposición de colores puros en la paleta. Predicando que una obra de arte es el producto final y la expresión visual de la síntesis de un artista de la naturaleza en metáforas personales estéticas y símbolos, ellos prepararon el terreno para el desarrollo del arte abstracto y no figurativo.Dentro del idioma cromático, los Nabis encontrarán en el color la base fundamental para sus creaciones. Será un grupo que entenderá el arte como la manera subjetiva de expresar las emociones. Algo muy interesante e innovador con relación a lo visto anteriormente. Antes de los Nabis, el arte viene a ser el reflejo de la realidad o de lo que se veía, sin incidir demasiado en el mundo interior del artista. Con estos parisinos, los sentimientos se convierten casi en la base fundamental de la representación. Por tanto, para entender a los Nabis hay que tener en cuenta la importante relación que había en sus pinturas entre color y sentimiento. El color se va a convertir en un elemento de transmisión de determinados estados de ánimo o formas de sentir.
En las salas del Museo Thyssen-Bornemisza la exposición comienza con una sección dedicada a los precursores del jardín impresionista.
La pintura de flores del romanticismo (representada por Delacroix) se yuxtapone aquí a los floreros de Bazille o Renoir. Frente a estos «jardines de interior», los pintores de la escuela de Barbizon se abrieron al aire libre y exploraron el jardín como paisaje. En el jardín privado, por otra parte, los mismos pintores plasman el ámbito de la intimidad y lo personal: la conversación, la lectura, el juego o el reposo.
Las dos últimas salas de la exposición en el Museo Thyssen-Bornemisza se centran en la dedicación de Pissarro al tema del huerto, con especial énfasis en la figura del campesino trabajando (en consonancia con las convicciones políticas del artista).








