¡Hola, amigos!:
Los recuerdos de mi niñez y adolescencia veraniegas me retrotraen al pueblecito leonés de mi madre, Castro del Condado, un lugar con claras reminiscencias de la época de la dominación romana, donde, aún, prevalecen algunas costumbres ancestrales y expresiones y localismos que no se encuentran en ninguna otra parte de España. Al contemplar la imagen, una profunda melancolía me invade y las lágrimas se me saltan de los ojos. Fueron veranos plenamente felices, llenos de correrías por las heras, prados y bosques de pinos y robles. Los días eran interminables y llenos de actividades. Las vacas eran las protagonistas absolutas con su andar pausado y esa tranquilidad, la mejor medicina anti-estrés. Como la mejor medicina para seguir sabiendo quiénes somos es recordar, de vez en cuando, lo que fuimos. Sólo así conservaremos nuestra más pura esencia para poder seguir encarando la lucha de la vida diaria.
Os deseo un verano lleno de agradables recuerdos.
Iñaki


4 comentarios:
Gracias Iñaki por compartir esos veraneos de tu adolescencia. Es un bonito recuerdo que estoy segura revives cada vez que vuelves a Catro del Condado. Feliz verano.
¡Qué bonito comentario, Iñaki! Yo, que soy chica de pueblo.tengo unas vivencias parecidas que siempre me hacen sonreir, aunque mis montañas no se ven tan cerca ni tan espectacularmente nevadas.
Feliz verano para ti también.
Precioso paisaje y precioso comentario, Iñaki. Me encantan esas montañas del fondo.
Es bonito volver a recuperar tiempos pasados, recuerdos felices.
Buen verano, compañero
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