"VERSO A VERSO" Don Antonio Machado



El 26 de julio del año 1875 nació en Sevilla, en el Palacio de las Dueñas, Antonio Machado. Hoy el Colectivo TAF quiere recordar al insigne poeta, como homenaje y agradecimiento por su legado. Hemos elegido estos dos poemas, que forman parte de su libro “Soledades”  y que estamos seguros os encanta recordar.


CENIT

Me dijo el agua clara que reía,

bajo el sol, sobre el mármol de la fuente:

si te inquieta el enigma del presente

aprende el son de la salmodia mía.

Escucha bien en tu pensil de Oriente

mi alegre canturía,

que en los tristes jardines de Occidente

recordarás mi risa clara y fría.

Escucha bien que hoy dice mi salterio

su enigma de cristal a tu misterio

de sombra, caminante: Tu destino

será siempre vagar ¡oh peregrino

del laberinto que tu sueño encierra!

Mi destino es reír: sobre la tierra

yo soy la eterna risa del camino.



CREPUSCULO

Caminé hacia la tarde de verano

para quemar, tras el azul del monte,

la mirra amarga de un amor lejano

en el ancho flamígero horizonte.

Roja nostalgia el corazón sentía,

sueños bermejos, que en el alma brotan

de lo inmenso inconsciente,

cual de región caótica y sombría

donde ígneos astros como nubes, flotan,

informes, en un cielo lactescente.

Caminé hacia el crepúsculo glorioso,

congoja del estío, evocadora

del infinito ritmo misterioso

de olvidada locura triunfadora.

De locura adormecida, la primera

que al alma llega y que del alma huye,

y la sola que torna en su carrera

si la agria ola de ayer refluye.

La soledad, la musa que el misterio

revela al alma en sílabas preciosas

cual notas de recóndito salterio,

los primeros fantasmas de la mente

me devolvió, a la hora en que pudiera,

caída sobre la ávida pradera

o sobre el seco matorral salvaje,

un ascua del crepúsculo fulgente,

tornar en humo el árido paisaje.

Y la inmensa teoría

de gestos victoriosos

de la tarde rompía

los cárdenos nublados congojosos.

Y la musa caminaba,

en polvo y sol envuelta, sobre el llano,

y en confuso tropel, mientras quemaba

sus inciensos de púrpura el verano.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Preciosos versos. Gracias

Marcos Callau dijo...

Un homenaje muy merecido y placentero para l lector. Siempre recordado el eterno Don Antonio Machado.

PILARA dijo...

Siempre es gratificante leer a Machado