Presentación del libro de Elvira González-Calero "NOS QUEDA LA PALABRA"

NOS QUEDA LA PALABRA 
Elvira González-Calero
 (Foto de porta de Jesús Mari Martínez)

    Elvira González-Calero Tiene el gusto de invitarles al acto de presentación del libro de poesía: Nos queda la palabra, que tendrá lugar el viernes 3 de junio de 2011 a las 19h.
Salón de actos de la Escuela Universitaria Cardenal Cisneros. Avda. de los Jesuitas, 34 Alcalá de Henares.
 
Programa:

19.00 h Discurso de Apertura.

19.15 h Recital de poesía con el acompañamiento musical de Marco A. Moreno Esquinas

Piezas instrumentales de los siglos XIV al XVIII.
Pequeñas improvisaciones.
 

19:45 h Actuación musical: “Green Sleeves to a ground”
20.00 h Clausura     

FERIA DEL LIBRO DE MADRID 2011


Con el fin de promover el libro y la lectura comienza la 70ª edición de la Feria del Libro de Madrid, en el paseo de coches del Parque del Buen Retiro, que se inaugura el viernes 27 de mayo y permanecerá abierta hasta el 12 de junio.

Es una visita obligada para los amantes de la literatura y de los libros en general. 
Una buena opción a tener en cuenta para el fin de semana, pues aunque el cielo ya se está llenando de nubes y la lluvia también quiere acercarse a las letras, como ocurre invariablemente todos los años, es una ocasión para encontrar algún libro de nuestro agrado, ver las últimas novedades editoriales, conseguir ejemplares firmados por sus autores, dejar que los niños también disfruten ojeando lo expuesto para ellos en las casetas dedicadas a la literatura infantil y juvenil o participando en las actividades  organizadas.

En esta ocasión el país invitado es Alemania,  y podremos acercanos a su cultura y conocer mejor su literatura. Se organizarán actividades para el público infantil y juvenil en torno al stand de la feria dedicado a Alemania.

La Feria estará abierta de lunes a viernes en horario de 11´00 a 14´00 y de 18´00 a 21´30 h.
sábados, domingos y festivos 10´30 a 14´00 y de 17´00 a 21´30 h.
Para más información: www.feriadellibro.com


"CON NOMBRE PROPIO". Ino Romero


EL EMBOZO VACÍO

“Si te veo llorar el día que me muera soy capaz de marchar sin despedirme”
A pesar de su amenaza yo lloré mucho aquel día teñido de gris por el otoño, y él se despidió apretando mi mano hasta que le abandonaron las fuerzas.
A medida que nuestros hijos nos fueron dejando, el piso se nos hizo cada vez más grande y hoy, que regreso por primera vez sola del cementerio, me siento más pequeña que nunca y se me hacen las estancias increíblemente desproporcionadas con mi tamaño.
Cierro la puerta tras mí y doy los primeros pasos por el largo pasillo sin querer reparar en los cuadros que él pintó cuando dejó el trabajo; tendré tiempo de imaginarle con sus pinceles copiando postales de paisajes… y mi foto embarazada del mayor con la nariz de la Liz Taylor sustituyendo a la mía, tan fea.
El techo había crecido desde el último día y su voz de barítono no volvería a retumbar a lo largo del pasillo:
“! Hola, cariño, ya estoy aquí”
Toda la familia tenía la costumbre de saludar desde la entrada para no asustar a quien estuviera en la casa. Con voz muy queda he dicho:
¡Hola, soy yo”. No hacía falta gritar pero nunca se sabe quien puede aparecer cuando tanto se le desea.
“Si estás lista nos vamos a dar un paseo por el parque y, a la vuelta, nos sentamos en una terraza”
Apenas salíamos a la calle yo me colgaba de su brazo como hacía desde novios y me sentía más segura y protegida que una reina. Ahora que mis rodillas chirrían de dolor echaré en falta su fuerza, un motivo más para la añoranza.
“Me has usurpado parte de mi territorio”, se quejaba en broma cuando yo me acostaba antes que él”
Entro en el dormitorio y me abruma el enorme tamaño de la cama para mi pequeño cuerpo. Abro primero el embozo de mi lado y rodeo la cama para abrir el suyo… por si regresa. Con las yemas de los dedos rozo su almohada y el hueco apenas perceptible donde apoyaba su cabeza.
Me acuesto sin sueño, sólo para soñar con él, y me acongoja el pensamiento de que mañana, apoyada en el quicio de la puerta del cuarto de baño, no oiré su voz de barítono por encima de la maquina de afeitar y de la ducha. Ni me llamará para que le extienda un poco de crema por la espalda y él tampoco me frotará la crema en la espalda con una suavidad impensable con sus fuertes manos… y me perderé su pícaro azote en mi nalga desnuda.
En diciembre haríamos cuarenta y ocho años de casados. Yo siempre le preguntaba qué había visto en mí, tan menuda siendo él tan buen mozo.
“¿Quieres decirme qué pudiste ver en mí?”, insistí cuando ya estaba muy malito.
“No pude contar tus pestañas el primer día y me empeñé en conseguirlo alguna vez”, me contestó en broma.
A veces pienso que sería mejor dejar este piso y este mundo tan grandes para mí pero he decidido llenar las paredes con cartas a Anselmo donde le cuente los buenos y los malos momentos que pasamos juntos y cuántas pestañas tienen los ojos de nuestros hijos y nuestros nietos. Empezaré clavando esta nota junto al retrato que me hizo con la nariz de Liz Taylor.

"CON NOMBRE PROPIO" Claudio Hernández


La chica que amo

1

Se tomó su tiempo para quitarle la vida, pero al mismo tiempo estaba ansioso por terminar el trabajo. Justin Curtis era un perturbado mental que en estos momentos se había convertido en un autentico asesino, y la vez anterior, y la primera vez. Pero nunca lo descubrieron. Sabia hacer las cosas bien. Justin Curtis, quedaros con ese nombre.

La chica estaba colgada del techo de un pie, una gruesa cuerda rodeaba su tobillo ensangrentado. El otro tobillo estaba casi retorcido por el peso de la pierna suelta, rígido. En las piernas y en el pecho tenia innumerables cortes, pero en la cara, eso no eran cortes sino una furia descargada sobre ella con ansia. La sangre había salpicado la pared de atrás y dejado un gran charco en el suelo sobre la hoja de cortar. Una hoja de afeitar que no tenía ningún otro grupo sanguíneo más que el de la pobre chica. Un asesinato brutal, que hasta él más observador lo dejaría de mirar.

Era diciembre, concretamente el 31 del mes. Fin de año y en todas partes del mundo, celebraba la llegada del año nuevo, mientras la sangre fluía espesa cuerpo abajo. Justin Curtis amaba a la chica, que ahora era como un cerdo colgado. Descubrieron el cadáver a la mañana siguiente.


2

      - Hola, soy Justin Curtis.- Dijo mirándola fijamente.
     Ella levantó la mirada y vio a un chico de aspecto desaliñado, con gafas de montura de hueso, moreno y a la vez realmente feo, o quizás difícil de ver. Todo envuelto en un anorak de color azul, como si de un disfraz se tratara.
   
      - No vas a decir nada?- Inquirió Justin sonriendo un poco, casi levemente. 
      - Es... estoy ocupada.- Dijo ella.
     - Lo ves? Todo el mundo estudiando y para qué? Para no aprobar y en el mejor de los casos si apruebas sales del instituto sin trabajo. Para ir con papá y mamá.
     Ella soltó una sonrisa. En realidad Sheryl, que así se llamaba pensaba igual. Es como aquel chico difícil de ver, si le hubiera leído la cabeza. La primera impresión había sido buena.

     - Sí, tienes razón. – Respondió Sheryl
     - Pues claro que la tengo. –Justin abrió los brazos en la fría mañana de Enero.
      Sheryl no era especialmente guapa, pero tenia unos preciosos ojos azules, eso sí, el pelo, lacio y estirado tomaba forma detrás de las orejas forzándolas a éstas hacia delante, creando una buena protuberancia roja en ambos lados de la cabeza. Era de piel blanca, demasiado blanca, era delgada y tenía el cuerpo ligeramente encorvado. No tenia amigos ni amigas. Jamás había estado con un chico y su afición era autolesionarse. Todo su cuerpo era el mapa de los estados Unidos por las cicatrices que obviamente estaban ocultas tras su siempre fino vestido y anorak gris.

      -Te apetece comer algo?- La invitó Justin con una sonrisa de oreja a oreja. 
     - Está bien.
     Y aquella fría mañana de Enero Justin Curtis ya había elegido a su próxima victima mientras ella se levantaba del banco en el que estaba sentada, al tiempo que recogía los libros en su mochila.


3

En unas dos semanas y media Justin Curtis ya tenía a Sheryl en sus bolsillos. Siempre sabía darle lo que ella esperaba de él. Era como una amistad perfecta en la que todo funciona bien y nada se tuerce, hasta que lo hace de sopetón. Pero de momento era su cuarta victima y debía realizar el preludio antes. Los dos iban a la misma clase del instituto y hasta ahora Sheryl había pasado desapercibida para él. Mas que nada porque sus tres primeros asesinatos eran chicas de otra “casta”. Otro estilo personal, decía él continuamente. Pero ahora que le había cogido el gustillo, todas valían. Incluso Sheryl con sus orejas de bamby echadas hacia delante.

Pero Sheryl también tenía sus rarezas. Algo que todavía Justin no había descubierto. Los cortes, cicatrices en todas las partes del cuerpo. Pero como ahora era invierno no podía verle la de los brazos por ejemplo. Pero de momento durante estas dos semanas y media Sheryl podría haber recuperado algo perdido para ella y era feliz y sencillamente, ya no tenia motivos para autolesionarse, según ella. Un respiro. Quizás se había dado un respiro, a veces eso pasaba.

Un respiro nada más. 
4

A las cuatro semanas en teoría uno se conoce lo suficiente como para pasar al beso o a la cita con algo más. Ella confiaba plenamente en él, de modo que acepto la propuesta. Iban a pasar la velada en una habitación de motel alquilada. Siempre hay un principio, se dijo ella. Y lo que podría ser una velada con conversación eterna incluida podría acabar en el cuarto asesinato de Justin. Por ello había alquilado la habitación con un nombre falso y en su pequeña mochila llevaba unos guantes de lana y la cuchilla de afeitar, en realidad llevaba dos, por si algo fallaba. Estaba ansioso y su corazón le latía hasta querer salírsele del pecho. En todo este tiempo todo había sido una maniobra y no sentía nada por ella. Sheryl sin embargo empezó a sentir algo por Justin. Algo que quizás le iba a demostrar esta noche.

     - Creo que algo va a suceder esta noche. Dijo ella con una copa de mas, mientras le miraba fijamente a los ojos a Justin que estaba justo frente a ella a escasos centímetros, apoyado con su delgado cuerpo y el pelo sucio. 
     - Oh! Si! Claro que va a suceder algo esta noche.- Dijo Justin con un brillo inusual en sus ojos.
Estaba desplazando la mano hacia su mochila cuando ella se percata de ello y le dijo.- Estas buscando el condón?
Justin frunció el ceño. – Ah! Bueno, no exactamente.- Se puso nervioso.- voy a coger unos chicles, te apetece alguno, los tengo de fresa y menta.

Sheryl hizo un gesto con la cabeza y entonces fue cuando él cogió la cuchilla de la mochila sin que ella lo viera. En ese momento ella alarga la mano para recoger un chicle, pero lo que recibió fue un dolor punzante en la palma de la mano en medio de la penumbra. Al poco rato noto algo caliente brotando de ella tras retirarla casi al instante.

     - Voy a darte lo que te mereces.- Dijo Justin mientras se abalanzó sobre ella. Y fue precisamente el momento en que los ojos de Sheryl brillaron en la penumbra y abriendo la boca le mostró sus afilados colmillos que un segundo después se hundieron en el cuello de él.
Y es por eso que nunca dieron con el asesino de las tres chicas. Sheryl desapareció del lugar y nunca más se supo de ella nada. A decir verdad nadie había sabido nunca nada de ella ni de su familia. Justin apareció muerto desangrado a la mañana siguiente, en el motel de mala muerte. El despiadado asesino murió a manos de una mujer Vampiro. Sólo dos precisos agujeros en el cuello, en la yugular, pero tan grandes como para desangrarse en pocos segundos.

5

En algún lugar del estado de Maine en el invierno mas duro que se conocía desde los últimos 25 años, Sheryl estaba haciendo autostop en una carretera principal. Un coche redujo la velocidad y se paró unos metros mas adelante. Al poco rato ella alcanzó el coche. La ventanilla se bajó.

     - Que hace una chica tan joven como tú en esta fría noche de invierno haciendo autostop?- Pregunto el conductor, un hombre mayor con un puro paseándose por sus labios. 
     - Tengo frío, me lleva a Bangor?
     - Por supuesto, sube! 
     - Gracias señor, es usted muy amable.
Y tras arrancar el coche Sheryl se llevó una de las manos a la boca para asegurarse de que el colmillo, cualquiera de ellos, había vuelto a su estado normal, y así era. Siguieron la ruta lentamente.

Así como los asesinos existen, los vampiros también, Justin, esta vez te has equivocado de presa.

SOLIDARITAF

En Madrid son muchas las iniciativa y eventos solidarios que se organizan cada mes, y como también nosotros queremos hacernos eco de ellos, colaborando con su difusión para animaros a participar y darlos a conocer, hemos creado esta nueva sección, para la que también esperamos contar con vuestra ayuda.

CON NOMBRE PROPIO: ALBERTO LAURO

 
SER DE LA POESIA
 
Estar ante un poeta es reconocer que nos hallamos siempre ante un misterio, al menos  para mí. Individuo desasido de todo que únicamente encuentra en la poesía su eticidad y sustento: su razón de ser.  Alguien que indaga en sí mismo y en los otros a través de ese instrumento del cual no puede prescindir: la palabra. Cuando se pliega a otros intereses, cualquiera que sea, se prostituye, y en la abyección se envilece, ajeno a ella. La poesía convierte restos de un naufragio en joyas.
      Desde lejanos tiempos donde se pierde la memoria humana, siempre hubo alguien a quien le fue dada la gracia del canto. Un privilegio. El lenguaje como medio de expresión se convirtió en la forma de comunicar lo que el poeta ve y los demás no intuyen o ni siquiera sospechaban.
        Si en el principio fue el Verbo, como dicen las Sagradas Escrituras, el acto de nombrar es para el poeta al mismo tiempo pregunta y respuesta, tiniebla y fulgor, penetración y deslumbramiento, confesión y contención, serenidad y delirio, quietud y busqueda, vaticinio y ciframiento, ebriedad y certeza, sacralidad y carnalidad, devoción pero también sacrilegio celestial y terrenal, sosiego y arrebato, fasto y desnudez, revelación y ocultamiento, suicidio y sacrificio: balbuceo, susurro, grito... Hace legible lo ininteligible en un terreno donde ella le concede sentirse seguro –incluso  sin que nadie lo escuche-, a resguardo de la soledad y la intemperie. El poeta es rey en la orfandad.
      Fue la poesía un don dado a los hombres como el fuego. Pero mientras éste ha tenido una utilidad práctica, de la poesía nunca se ha sabido con certeza cuál es, aunque José Martí afirma que es más importante para los pueblos que la industria misma.
        La han querido definir: ella es inasible. Encasillar, clasificar, callar e incluso encarcelar y vejar: ha mostrado siempre en sus manos los estigmas como rubíes sangrantes de la libertad. Las profecías de creación y destrucción han sido vaticinadas por la videncia de los poetas, aunque fueran ciegos.
      Es hija del misterio y del hechizo, de lo invisible y de la magia. Hermana del sueño, la inspiración y la adivinanza. Su origen divino hace que se mueva con realeza entre la farsa de las máscaras. Si los hombres duermen u olvidan quiénes son, ella, en permanente vigilia, viene a recordarles  la facultad de tener conciencia de existir.
      Cuando le acercan a su velado rostro el espejo de la falacia, la poesía responde con un relámpago del espíritu que lo destroza, fascinada. Plena se transfigura en gozo, prodigio, consuelo, comunión, alabanza pero también en desgarro, diatriba y repulsa contra quienes la censuran o sojuzgan. Es entonces que escapa de barrotes visibles e invisibles, irrumpiendo con improperios: también es blasfemia y profanación. Vulnera con cegadora luz todo dogmatismo donde reine la oscuridad y, para escarnio de sus lacayos, la opresión que amordaza con la estulticia y el envilecimiento, destrozando la mordaza del silencio. Y ay al que ella escoja como blanco de su ira, porque es implacable, ay.
            Ahora que en lo cotidiano y en la contemporáneo se constata el fracaso  pavoroso y creciente de la razón –según Goya predijo: el sueño de la razón engendra monstruos- de todas las artes y habilidades humanas, la poesía  es lo único que ha podido descender a los infiernos del mito, la Historia, del ser, y ascender triunfante hacia la aurora. Que ella nos acoja: no nos abandone.

 

TAF SE MUEVE


MUSEO CERRALBO


En esta ocasión hemos visitado el Museo Cerralbo, un palacio situado en la Calle Ventura Rodríguez de Madríd, en un entorno privilegiado del Barrio de Argüelles. Es casa museo y recorriendo sus distintas salas se puede ver como vivían el Marques de Cerralbo y su familia, a finales del siglo XIX y principios del XX.
El Palacio, que ha sido restaurado hace poco tiene dos plantas y fue concebido como vivienda y museo, ya que alberga las obras de arte reunidas por el marqués de Cerralbo, don Enrique de Aguilera y Gamboa (1845-1922) que fue un gran coleccionista.
La planta principal es en la que se encontraban los aposentos y salas donde hacían su vida el Marqués y su familia y la segunda planta la dedicaban a los invitados y visitantes.
Es tan grande la colección que alberga, que ha sido considerada como una de las colecciones privadas más completa del país, y sin duda la más completa de su tiempo, que sería necesaria más de una visita para admirarla en toda su extensión, pues resulta sorprendente ver la cantidad de medallas, esculturas, pinturas, joyas, porcelanas, lámparas, armas, etc.
 
Tenemos que destacar el bonito jardín, que es una interpretación actual inspirada en el paisajismo inglés, con densa vegetación y aunque pequeño tiene un estanque y esculturas.
A nosotros nos llamó mucho la atención, sobre todo, el espectacular salón de baile, la biblioteca, que alberga diez mil volúmenes de variadas materias y su importante colección de medallas, y la sala de billar. 
 
Con una visita dirigida por nuestra amable guía recorrimos la Galería, los Salones Rojo, Amarillo y Rosa, el Dormitorio del Marqués y la Escalera de Honor, con balaustrada y peldaños de mármol en los primeros tramos y una barandilla maravillosa de hierro forjado, procedente del palacio de Las Salesas de la reina Barbara de Braganza, pues al parecer el Marqués era aficionado a visitar palacios cuando iban a ser reformados y rescatar algunas piezas que luego, dado su sentido artístico, colocaba en su palacio-museo. 
También pudimos ver el Salón de Confianza, el Comedor, el Salón de Música, la Armería, la Sala Árabe, el Salón Estufa, el Pasillo de Dibujos, Galerías y así hasta un total de 28 salas.


Después de tan interesante mañana, tomamos el aperitivo por el barrio y celebramos la salida disfrutando de una buena comida entre amigos.

"VERSO A VERSO"


MARCOS 

Si cielo yo te doy, tú me das vida,
nueva vela serás para mi viento,
otra gota de luz, un nuevo aliento
que caliente mi rama otoñecida.

Si te posas en mí, sanas mi herida,
espejo eres, al fin, de otro momento,
pétalo de otra flor, luna de argento,
en la piel de mi noche, amanecida.

En mi orilla ha llamado tu aguacero,
simulando un temblor de primavera,
en la voz de tu sangre, prisionero.

¡Oh, Marcos de horizontes!, dulce hoguera,
no te pares a oler el jazminero,
que otra lluvia de sueños nos espera.


Antonio Gutiérrez González de Mendoza.

FALLECE ERNESTO SÁBATO

   
Esta semana que ha estado marcada por las noticias relacionadas con el mundo literario se cierra con el fallecimiento del escritor argentino Ernesto Sábato, Premio Cervantes de 1984, nació el 24 de junio de 1911 en Rojas, provincia de Buenos Aires.  
Fue el décimo de once hijos de una familia de origen italiano, doctor en Física por la Universidad de La Plata, donde también estudió Filosofía, pero fue seducido por el universo literario más que por el científico, y se dejó llevar por esa especie de necesidad vital que mostró a sus lectores con su primer libro, la colección de ensayos "Uno y el Universo" (1945), a la que siguió una primera novela, "El túnel" (1948), continuada con "Sobre héroes y tumbas" (1961) y "Abaddón, el exterminador"
 Escribió ensayos como "Hombres y engranajes" (1951) o "Heterodoxia" (1953), en los que critica el futuro de la ciencia desde una óptica humanística. 
Son muchos los artículos que escribió relacionados con el pensamiento político, y libros como "El caso Sábato. Torturas y libertad de prensa. Carta abierta al General Aramburu" o "El otro rostro del peronismo: Carta abierta a Mario Amadeo", ambos de 1956. 
Fue presidente de la Comisión Nacional sobre Desaparición de Personas (CONADEP), que elaboró el informe sobre los desaparecidos durante el régimen militar argentino (1976-1982).
Miembro de la Asociación de Personalidades por la Infancia y la Adolescencia de UNICEF y, desde 2003, presidente de honor de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, uno de los organismos humanitarios más antiguos de Argentina, impulsó la Fundación Sábato que desde 2002 combate la desnutrición infantil en su país, apoyada por diferentes Universidades y Gobiernos extranjeros, así como de la Casa-Museo que lleva su nombre y nació en 2006 en una antigua casona del Barrio de Palermo, cedida por el Ejecutivo argentino.
Otras obras: los ensayos "El escritor y sus fantasmas" (1963); "Tango, discusión y clave" (1963); "Pedro Henríquez Ureña" (1967); "Tres aproximaciones a la literatura" (1968); el dedicado al músico "Eduardo Falú" (1974); "Carta a un joven escritor" (1975); "Diálogos (con Jorge Luis Borges)" (1976); "La cultura en la encrucijada nacional" (1976); "Apologías y rechazos" (1979); "Los libros y su misión en la liberación e integración de América Latina" (1979); "Entre la letra y la sangre" (1988); "Querido y remoto muchacho" (1990); el que considera su testamento literario "Antes del fin" (1998); "La resistencia" (2000); y "España en los diarios de mi vejez" (2004).
Aparte del Premio Cervantes (1984), ha recibido distinciones como Premio Médicis de Italia (1977), Gran Cruz al Mérito Civil de España (1978), título de Caballero de la Legión de Honor de Francia (1979), Premio Gabriela Mistral de la Organización de Estados Americanos (1983), título de Ciudadano Ilustre de Buenos Aires (1983), condecoración de la Orden de Boyacá de Colombia (1983), Cruz de Gran Oficial de la antigua RFA alemana (1986), título de Comandante de la Legión de Honor de Francia (1987) y Premio Jerusalén (1989).
También los Premios Internacional Menéndez Pelayo (1997), Rosalía de Castro de Santiago de Compostela al conjunto de su obra (2002) y Extremadura a la Creación (2002), sendas Medallas de Oro del Círculo de Bellas Artes de Madrid (2002) y de Honor de la Universidad Carlos III (2002), condecoración de la Orden Bernardo O'Higgins de Chile (2007) y diversos doctorados "honoris causa", incluidos los de la Universidad española de Murcia (1989) y la argentina del Rosario (1991).
También se dedicó a pintar, y exponer su obra y en los  últimos  años de su vida, como tener mal la vista y al haberle prohibido los médicos leer y escribir, por la dificultad que padecía. 
Ha fallecido cuando le quedaban meses para cumplir los cien años.
Manifestamos nuestro pésame a sus familiares, amigos y al mundo literario en general por su perdida, y queremos  rendir desde este blog un pequeño homenaje a su persona, y siempre nos queda su obra y sus palabras, mostrando algunas de sus frases más conocidas, que nos harán pensar y dedicarle un cariñoso recuerdo:
 
- «Siempre tuve miedo al futuro, porque en el futuro, entre otras cosas, está la muerte». (Diálogos con Jorge Luis Borges)  
 
- «Las modas son legítimas en las cosas menores, como el vestido. En el pensamiento y en el arte son abominables».

- «El mundo nada puede contra un hombre que canta en la miseria. Hay una manera de contribuir a la protección de la humanidad, y es no resignarse».

- «A cada hora el poder del mundo se concentra y se globaliza. La masificación ha hecho estragos, ya es difícil encontrar originalidad en las personas y un idéntico proceso se cumple en los pueblos, es la llamada globalización».

- «¿Qué se puede hacer en ochenta años? Probablemente, empezar a darse cuenta de cómo habría que vivir y cuáles son las tres o cuatro cosas que valen la pena». (Uno y el universo)

- «Habrá siempre un hombre tal que, aunque su casa se derrumbe, estará preocupado por el Universo. Habrá siempre una mujer tal que, aunque el Universo se derrumbe, estará preocupada por su hogar». (Uno y el universo)

- «El presente engendra el pasado». (Uno y el universo)

- «El oficio -en el arte-, consiste en que no se lo advierta». (Uno y el universo)

- «¿O será uno de esos seres solitarios y a la vez temerosos que sólo resisten la soledad con la ayuda de ese gran enemigo de los fantasmas, reales o imaginarios, que es la luz?». (Sobre héroes y tumbas)

- «Cada mañana, miles de personas reanudan la búsqueda inútil y desesperada de un trabajo. Son los excluidos, una categoría nueva que nos habla tanto de la explosión demográfica como de la incapacidad de esta economía para la que lo único que no cuenta es lo humano». (Antes del fin)

«Todo hace pensar que la Tierra va en camino de transformarse en un desierto superpoblado... Este paisaje fúnebre y desafortunado es obra de esa clase de gente que se habrá reído de los pobres diablos que desde hace tantos años lo veníamos advirtiendo, aduciendo que eran fábulas típicas de escritores, de poetas fantasiosos». (Antes del fin)

«Si nos cruzamos de brazos seremos cómplices de un sistema que ha legitimado la muerte silenciosa». (Ensayo La Resistencia).